De lo que voy a hablar hoy no es cuestión de tener fe o no, sino de darse cuenta de lo que está pasando. Es verdad que la Iglesia ha hecho y hace muchas cosas buenas como: dar ropa a los pobres, envíar misioneros y comida a África para ayudar a los más necesitados. Esas son cuestiones innegables pero al igual que hace todas esas cosas buenas no hay que olvidar que la Iglesia a difuminado en mi opinión el mensaje de Jesús.
Jesús fue una persona con un alma rebelde y con ganas de cambiar el mundo. Él difundió un mensaje de paz y sobre todo de igualdad que hasta su aparición nadie había aceptado. Sin embargo la Iglesia lejos de conservar ese espíritu rebelde de Jesús se ha anclado al pasado y teniendo en cuenta lo rápido que avanza la sociedad es un factor que no juega a su favor. Y las preguntas que me planteo son las siguientes:
¿Jesús no estaba en contra de la violencia?¿Entonces basándonos en eso por qué en la Inquisición se quemaba y se torturaba a la gente por el simple hecho de decir algo que según ellos contradecía el mensaje de Dios?
¿No éramos todos hijos de Dios y por lo tanto somos todos iguales a sus ojos?¿ Entonces por qué no se puede ser homosexual?¿Por qué las chicas solo pueden ser monjas?
¿No había que vivir ajena a los bienes materiales?¿Entonces por qué el Papa vive en la más absoluta riqueza?
Pues sí señores, las cosas son así, la avaricia del ser humano es ilimitada y es capaz transformar uno de los mensajes de paz e igualdad más sinceros en un negocio. Como habéis visto he cumplido lo que os prometí al principio de la entrada de no hablar sobre la existencia o no de Dios. Lo único que quería decir es que en el supuesto de que exista Dios no creo que tomara a la Iglesia como su representante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario